
Cuando Chakotay toma una lanzadera para realizar un ritual en honor a la muerte de su padre, es encarcelado por los Kazon. Escapa con la ayuda de un chico condenado a muerte por no haberlo matado, y se ofrece a arriesgar su vida para restaurar el honor del joven Kazon. Este episodio presenta la primera de las incontables lanzaderas que Chakotay perderá en los próximos meses.











